FancyBox es una empresa de testeo de productos de belleza. Una de las tantas cajitas de sorpresas que recientemente hizo su arribo a nuestro país.
Mediante una suscripción online y por la suma de $75 pesos, permite recibir mensualmente una serie de productos que la empresa selecciona de acuerdo a un cuestionario de preferencias que previamente completó cada suscriptora, donde las elecciones se dan entre productos para el cuidado del cabello, la piel o el maquillaje.
Los tiempos de entrega, según informa la empresa en su sitio web, son del día 25 al 30 de cada mes.
Ahora bien, como usuaria de la marca debo admitir que el resultado no colmó mis expectativas en lo más mínimo.
Tras varios días de retraso en la entrega, por fin llegó mi cajita. Fue mucha la sorpresa cuando rompí el papel blanco de seda que envolvía los productos ocultos y descubrí finalmente lo que me habían enviado; aclaro que mis preferencias a la hora de elegir fueron los maquillajes. Esto se debe a que como soy maquilladora, mi interés reside en probar productos que pueda adjuntar a mi maletín, aquellos cosméticos que no se me ocurriría comprar sin un testeo previo.
Tras varios días de retraso en la entrega, por fin llegó mi cajita. Fue mucha la sorpresa cuando rompí el papel blanco de seda que envolvía los productos ocultos y descubrí finalmente lo que me habían enviado; aclaro que mis preferencias a la hora de elegir fueron los maquillajes. Esto se debe a que como soy maquilladora, mi interés reside en probar productos que pueda adjuntar a mi maletín, aquellos cosméticos que no se me ocurriría comprar sin un testeo previo.
Nada se parecía a lo que había imaginado, tal vez porque anteriormente había visto las fotografías de la presentación de la cajita, en la que mostraban productos de marcas importadas y de mayor jerarquía.

Esta vez me ha tocado una crema para el cuerpo, una muestra de shampoo, una mascarilla de chocolate, stencils para uñas y... por fin, un labial!
Admito sentirme un tanto decepcionada, y que de no ser por ese labial de Rimmel London, la cajita habría sido un total fracaso.
Si bien la totalidad de los productos recibidos supera el importe abonado, los mismos no se adaptan a mis intereses y no creo poder darles un uso.
Entiendo que se trata de probar, pero hubiese preferido poder hacer un testeo entre diferentes productos de maquillaje, aunque más no sea, un delineador o una sombra.
No creo que vuelva a encargar una nueva cajita.
Considero que este tipo de compraventa se basa en la ilusión de lo que quisiéramos recibir y la triste decepción de lo que recibimos en realidad.

